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Todo lo que el pasado ya no traera... eso es parte de una de las mejores letras de tango escritas en Argentina y demuestra, en parte, que la nostalgia es el eje alrededor del cual gira este particular genero musical, tal vez porque los argentinos, más alla de su personalidad extrovertida, son melancolicos y añoran lo que pudo ser y no fue.
Pero esto no debe asignarsele solo a ellos: en todas partes del mundo las personas recuerdan otra epoca donde las cosas eran, sino mejores, diferentes, tal vez porque, como anoto alguna vez Gore Vidal, cuando uno mira el pasado ve lo que quiere ver.
Lo indiscutible es que, al menos en lo relacionado con hoteleria todo ha cambiado mucho gracias a los nuevos gurus del hospedaje que han logrado imponer su extraña teoria que propone, para sintetizarlo en pocas palabras, que es el huesped, quien paga su habitacion, quien debe adaptarse a las costumbres del hotel y no al reves.
Como consecuencia de esta imposición, desde hace unos años a esta parte las personas que se alojan en cualquier hotel deben aceptar que le indiquen a que hora acostarse, a que hora levantarse, que hacer, cuando prender el televisor e, incluso, cuando pueden meterse y cuando deben salir de la piscina (si el hotel la posee).
Esto no sucedia en la decada del ochenta, del setenta y menos del sesenta donde se trataba a cada huesped con la distincion y el respeto que merece una persona que paga -y muy bien- por un servicio, con empleados listos para responder a cualquier inquietud.
En los hoteles en Santiago de Compostela esta costumbre no se ha perdido porque para ellos lo más importante es darle a cada cliente lo que fue a buscar, complaciendo cada uno de sus deseos y asegurandose que cada petición sea cumplida no solo en tiempo sino, lo más importante, en forma.
Para saber más al respecto solo visite al sitio web de la empresa: http://www.hotelcompostela.es

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