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¡Que epoca la de nuestra niñez! Esas vacaciones en las cuales nuestros padres nos llevaban a hoteles hermosos atendidos por personas que parecian muy felices de tenernos alli y, durante los quince dias que soliamos quedarnos, festejaban nuestra visita tratandonos como parte la familia.
De hecho, era comun que si los hijos de los dueños tenian nuestra edad, todos fueramos juntos a recorrer los alrededores, convertidos en amigos cercanos en apenas unos dias, mientras nuestros padres y los suyos intercambiaban recuerdos de experiencias compartidas (la mili, etc).
Hoy, sin embargo, una situacion asi es tan improbable que, si la contaramos, nuestros hijos se nos reirian en la cara porque ellos solo conocen el rostro duro del nuevo management empresarial donde el cliente se ha convertido casi en una molestia para los hoteleros.
Para cambiar esa situacion, fundamos el descanso de Wendy que rapidamente, gracias al trato, se convirtio en una referencia entre los alojamientos en Astorga; y es logico que asi sea porque nosotros recuperamos el trato personal con cada persona que nos elije, haciendolo sentir como si estuviera en su casa.
Contamos con dos inmensos departamentos, que pueden alborgar desde ocho a catorce personas con un valor adicional que no podra encontrar en ningun otro lado: cada mañana nuestra madre se encarga de atender personalmente a nuestros huespedes, preparandole sus recomendadisimos churros de chocolate, tan famosos en todo Astorga.
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