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Resulta dificil, hoy por hoy, hablar con nuestros niños porque ellos funcionan con una mentalidad diferente a la nuestra, o, para decirlo de otra manera, ellos ven el mundo con una mentalidad que no es la nuestra, que definitivamente no es la nuestra.
¿Que queremos decir con esto? Que nuestros niños tienen una realidad mucho mas contaminada por la tecnologia de la que vivimos nosotros, allá lejos y hace tiempo, en Ceuta. Y es diferente porque ellos son parte de la era tecnologica y nosotros no.
Es decir, ellos crecieron con las computadoras ya instaladas en casa, ellos crecieron con Internet ya funcionando, ellos crecieron con apartados modernos ya instalados en sus casas como la playstation II, como tantos otros. Nosotros no, nosotros crecimos pasando las tardes en las calles del barrio, junto a nuestros amigos, nuestros parientes, nuestros vecinos.
Tardes interminables donde nos divertiamos a mas no poder, tardes interminables donde corriamos, nos reiamos, nos perseguiamos y sentiamos que la vida, la verdadera vida, fluia a traves de nuesras venas. El broche de esas tardes epicas era siempre el mismo: disfrutar una naranjas valenciana, rica, redonda, bella, jugosa, una naranja que nunca parecia acabarse. Una naranja que nos devolvia el placer de sentirnos vivos y la energia gastada tras tantas horas de juego.
Lamentablemente los niños de hoy no conocen esa epoca, donde uno se divertia sin una computadora, y tampoco saben lo que es terminar un dia lleno de diversiones sintiendo en la boca el sabor de una verdadera naranja porque no las han probado. Por supuesto, existen mercados, mercados que tienen naranjas, naranjas que parecen brillantes y ricas pero, al probarlas, lo que descubre el consumidor es que saben... a nada.
Por esa razon, los jovenes agricultores de naranjas de Valencia decidieron permitirle a la gente comprar sus naranjas valencianas, tan grandes y dulces que son el sueño prohibido de todo niño; naranjas de Valencia similares a las narradas por Bradbury solo que aquellas existian en el papel y estas en la realidad, disfrutable y mordible realidad.
Si usted vive en Ceuta y quiere comprar naranjas valencianas verdaderas, grandes y jugosas solo ingrese al sitio web de estos jovenes agricultores. Podemos asegurarle que no se arrepentira al hacerlo: http://www.naranjasdelmijares.com

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